Promesas y Advertencias
para Santos y Pecadores
¿Alguna
vez ha leído en su Biblia algún versículo que mencione
a quién
bendecirá Dios o quién irá al cielo? Estos
versículos pueden aparecer en diferentes formas, algunos
dicen que una persona con determinadas cualidades podrá ser “salva,” “perdonada,” o
que “entrará en el reino de Dios.” Otros versículos pueden
decir que dicha persona “recibirá vida eterna” o “entrará en
la ciudad de Dios.” Estas son en verdad “promesas preciosas
y magníficas” que nos motivan a apartarnos del mundo y
a acercarnos a los caminos de Dios (2 Pedro 1:4; 2 Corintios
7:1; 1 Juan 3:1-3). Estas promesas son dadas y confirmadas
a través de Jesucristo. “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en El (Cristo) todas son
sí” (2 Corintios 1:20). ¡Cristo es el “Sí” de Dios a las preciosas promesas
que Él hace a sus hijos amados!
Ciertos
dones o bendiciones espirituales son llamados específicamente “promesas” en
la Palabra de Dios, tales como vida eterna (1 Juan 2:25),
el Espíritu Santo (Hechos 2:38-39), y el reino de Dios
(Santiago 2:5). Sin embargo, también se muestran muchos
otros dones de Dios, presentes y futuros, tales como el
cumplimiento de las promesas de gracia de Dios.
Hay otros pasajes
bíblicos que son opuestos a las promesas de salvación de
Dios por medio de su gracia. Algunas de estas advertencias
revelan quienes no entrarán en el reino de Dios,
quienes no verán a Dios, o quienes no tendrán
vida eterna. Del mismo modo que las promesas deberían llenar
al creyente obediente de alivio y esperanza, estas advertencias
solemnes deberían motivar a quienes estén en pecado a escapar
de la ira de Dios y a hallar refugio en su gracia (Mateo
3:7; Romanos 2:4-5; Hechos 17:30-31). Las promesas de las
bendiciones de Dios son de naturaleza positiva, mientras
que las advertencias son negativas. Ambas provienen del
corazón de amor de Dios.
Es
muy importante que tomemos estas promesas y advertencias
seriamente. Muchas personas el día de hoy pueden ver un
versículo determinado y asumir que dice la verdad completa de
Dios, pero pasan por alto declaraciones igualmente importantes
y verdaderas que nos dan una visión plena de la
voluntad de Dios en este asunto vital.
Miremos
varios versículos en los que Dios, mediante su Palabra,
nos promete bendiciones para ahora y la eternidad,
luego veremos otros versículos que nos dan serias advertencias.
Preste especial atención a cualquier condición o cualidad que
acompaña a estas promesas. Estas dependen de nuestra respuesta
a Dios, a Cristo, y a la Palabra de Dios. ¡Por favor, lea
todas estas declaraciones con fe y oración!
Las Promesas de Dios
1. El
que cree en Jesucristo tendrá vida eterna (Juan 3:15-16,
36; 6:40, 47; 20:31).
2. Aquél
que cree en el Señor Jesús será salvo (Hechos 16:31; Romanos
1:16).
3. El
que cree en Dios tiene vida eterna (Juan 5:24).
4. El
que nace de agua y del Espíritu entrará en el reino de
Dios (Juan 3:3, 5, 7).
5. El
que viene a Cristo recibirá descanso para su alma (Mateo
11:28-29).
6. El
que viene a Jesús tendrá vida y no será echado fuera (Juan
5:40; 6:37).
7. El
que obedece a Jesús recibirá salvación eterna (Hebreos
5:9).
8. El
que cree en el Señor Jesús vivirá aunque muera (Juan 11:25).
9. El
que vive y cree en Cristo nunca morirá (Juan 11:26).
10. El
que sigue a Jesús, la Luz del mundo, no caminará en oscuridad
sino que tendrá la Luz de la vida (Juan 8:12).
11. Quien
ha tenido compasión de los “hermanos” de Cristo heredará la
vida eterna y entrará en el reino de Dios (Mateo 25:31-40,
46).
12. El
que hace la voluntad de Dios entrará en el reino de Dios
(Mateo 7:21).
13. El
que es fiel hasta la muerte recibirá la corona de la vida
(Apocalipsis 2:10).
14. El
que triunfe no será herido por la segunda muerte (Apocalipsis
2:11).
15. El
que triunfe será revestido de vestiduras blancas y su nombre
no será borrado del libro de la vida (Apocalipsis 3:5).
16. El
que resista hasta el final será salvo (Marcos 13:13; Mateo
10:22; 24:13).
17. El
que entra por la puerta estrecha y camina por la senda
angosta recibirá la vida (Mateo 7:13-14).
18. El
que se arrepiente de sus pecados recibirá perdón de pecados
(Lucas 24:47; cf. Hechos 8:22).
19. El
que es misericordioso recibirá misericordia (Mateo 5:7).
20. El
que es puro de corazón verá a Dios (Mateo 5:8).
21. El
que hace la voluntad de Dios vive para siempre (1 Juan
2:17).
22. El
que cree en Cristo recibe el Espíritu Santo (Gálatas 3:2,
14; Efesios 1:13; Juan 7:37-39).
23. El
que obedece a Dios recibe el Espíritu Santo (Hechos 5:32).
24. El
que conoce la verdad será liberado por la verdad y por
Cristo, quien la dio (Juan 8:31-32, 34, 36).
25. El
que es justo entrará en el reino de Dios (Mateo 25:31-34;
cf. v. 46).
26. El
que confiesa a Jesús delante de otros será confesado por
Jesús delante de Dios (Mateo 10:32; Lucas 12:8; cf. Apocalipsis
3:5).
27. El
que confiesa a Jesús como Señor será salvo (Romanos 10:9-10).
28. El
que invoca el nombre del Señor será salvo y tendrá sus
pecados lavados (Romanos 10:13; Hechos 2:21; 22:16).
29. El
que es bautizado será salvo (1 Pedro 3:21).
30. El
que cree y es bautizado será salvo (Marcos 16:16).
31. El
que se arrepiente y se convierte recibirá el perdón de
sus pecados (Hechos 3:19).
32. El
que camina en la Luz de Dios será limpiado de sus pecados
por la sangre de Cristo (1 Juan 1:7).
33. El
que confiesa sus pecados, como hijo de Dios, será perdonado
y limpiado de toda maldad (1 Juan 1:9).
34. El
que cree en Jesucristo será perdonado de sus pecados (Hechos
10:43).
35. El
que pierde su vida por amor a Cristo la salvará (Marcos 8:35;
Mateo 10:39).
36. El
que permanece en Cristo tendrá confianza cuando Cristo
regrese (1 Juan 2:28).
37. El
que pone su mente en el Espíritu tendrá vida y paz (Romanos
8:6; cf. vv. 5-8).
38. El
que se humilla bajo la poderosa mano de Dios será exaltado
en el momento oportuno (1 Pedro 5:6; Santiago 4:10).
39. El
que se vuelve a Dios y se aleja de los ídolos, para servir
al Dios vivo y verdadero, será rescatado de la futura ira
de Dios (1 Tesalonicenses 1:9-10).
40. El
que perdona a su hermano será perdonado por el Padre Celestial
(Mateo 6:14-15; cf. 18:21-35; Marcos 11:25).
41. El
que pelea la buena batalla, termina la carrera, mantiene
la fe, y ama la venida de Cristo, recibirá la corona de
la vida (2 Timoteo 4:7-8).
42. El
que lleva a cabo la gran comisión de Cristo para hacer
discípulos tendrá su compañía para siempre (Mateo 28:19-20).
43. Quien por el Espíritu hace morir las obras de la carne,
vivirá (Romanos
8:13; cf. Gálatas 5:16).
44. El que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida
eterna. (Gálatas
6:8).
45. El vencedor comerá del árbol de la vida, que está en
el Paraíso de Dios (Apocalipsis
2:7).
46. El que persevera en hacer el bien recibirá gloria, honor,
inmortalidad y vida eterna (Romanos 2:7).
47. El que guarde los mandamientos de Cristo permanecerá en
su amor (Juan
15:10).
48. El
que obedece a Cristo será Su amigo (Juan 15:14).
49. El
que es generoso con su riqueza terrenal acumula tesoros
en el cielo (1 Timoteo 6:17-19; Mateo 6:19-21; Lucas 12:21,
33-34; 18:22).
50. El
que persevera bajo la prueba recibirá la corona de la vida
(Santiago 1:12).
51. El
que ama a Dios recibirá el reino de Dios y la corona de
la vida (Santiago 2:5; 1:12).
52. El
que añade virtudes a su vida podrá ingresar al reino eterno
de Cristo (2 Pedro 1:5-11).
53. El
que ama a sus hermanos en Cristo ha pasado de la muerte
a la vida (1 Juan 3:14).
54. El
amor de Dios se perfecciona en el que guarda la palabra
de Cristo (1 Juan 2:5).
55. El
que se arrepiente y es bautizado recibirá perdón de pecados
y el don del Espíritu (Hechos 2:38-29).
56. El
que es bautizado en Cristo se reviste de Cristo (Gálatas
3:27).
57. El
que oye la voz del pastor y lo sigue será conocido por
el Pastor, recibirá la vida eterna, y nunca perecerá (Juan
10:27-28).
58. El
que tiene los mandamientos de Cristo y los guarda será amado
por Cristo y por el Padre (Juan 14:21).
59. El
que ama y obedece a Cristo será la morada (u hogar) tanto
del Padre como del Hijo (Juan 14:23).
60. El
que muere con Cristo vivirá con Él (Romanos 6:8; 2 Timoteo
2:11).
61. El
que ha sido perseguido por causa de Cristo y de la justicia
recibirá el reino del cielo y una recompensa en el cielo
(Mateo 5:10-12; cf. Lucas 6:22-23).
62. El
que aborrece su vida en este mundo la guardará para vida
eterna (Juan 12:25).
63. El
que hace el bien tendrá parte en la resurrección de vida
(Juan 5:29).
64. El
que sufre con Cristo también será glorificado con Él (Romanos
8:17-18).
65. El
que está ausente del cuerpo está en el hogar con el Señor
(2 Corintios 5:8).
66. El que retiene el principio de su seguridad firme hasta
el fin es partícipe de Cristo (Hebreos
3:14).
67. El
que guarda la palabra de Cristo nunca verá la muerte (Juan
8:51).
68. El
que lava sus vestimentas tendrá derecho al árbol de la
vida y entrará por las puertas a la Ciudad de Dios (Apocalipsis
22:14).
69. El
que tiene su nombre escrito en el libro de la vida del
Cordero podrá entrar en la ciudad de Dios (Apocalipsis
21:27).
70. El
que está firme en la palabra del evangelio será salvo (1
Corintios 15:1-2).
71. El
que tiene fe es protegido por el poder de Dios para una
salvación que será dada en los últimos tiempos y recibirá una
herencia reservada en los cielos para él (1 Pedro 1:4-5).
72. El
que se mantiene en el amor de Dios puede esperar ansiosamente
la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna
(Judas 21).
Las Advertencias de Dios
Las
advertencias de Dios son peticiones serias y solemnes que
provienen de Su corazón de amor. El Señor las da para impactar
al pecador y hacerle notar su incapacidad, tragedia, y
condición aterradora de manera que escape de la ira de
Dios y corra a Cristo para obtener salvación.
1. El
que no se arrepiente de sus pecados perecerá (2 Pedro 3:9;
Lucas 13:3, 5).
2. El
que no cree en el evangelio de Cristo será condenado (Marcos
16:15-16).
3. El
que no ama al Señor será maldecido (1 Corintios 16:22).
4. El
que entra por la puerta ancha y camina por el sendero amplio
irá a destrucción (Mateo 7:13).
5. El
que niega a Jesús delante de otros será negado por Jesús
delante del Padre y de los ángeles (Mateo 10:33; Lucas
12:9; 2 Timoteo 2:12).
6. El
que peca voluntariamente recibirá castigo severo y el juicio
de Dios (Hebreos 10:26-31).
7. El
que desea salvar su vida la perderá (Marcos 8:35; Mateo
10:39).
8. El
que falla en ejercer su fe y obediencia no entrará en el
descanso de Dios (Hebreos 4:1, 3, 6, 11; cf. Apocalipsis
14:13).
9. El
que vive de acuerdo a la carne morirá (Romanos 8:13).
10. El
que hace las obras de la carne no heredará el reino de
Dios (Gálatas 5:19-21).
11. El
que siembra para la carne de la carne segará corrupción
(Gálatas 6:7).
12. El
que practica injusticia será separado eternamente de Cristo
(Mateo 7:23; cf. Lucas 13:24-27).
13. El
que no muestra compasión para con los “hermanos” de Cristo
recibirá el fuego eterno y el castigo eterno (Mateo 25:41-46).
14. El
que habla palabras vanas dará cuenta de ellas el día del
juicio y será condenado (Mateo 12:36-37).
15. El
que hace lo malo recibirá una resurrección de juicio (Juan
5:28-29).
16. El
que es egoístamente ambicioso y no obedece la verdad, recibirá ira,
indignación, tribulación, y angustia (Romanos 2:8-9).
17. El
que ama padre, madre, hijo, o hija más que a Jesús no es
digno de Él (Mateo 10:37).
18. El
que se avergüenza de Cristo, Cristo se avergonzará de Él
cuando regrese (Marcos 8:38).
19. El
que es indiferente con el pobre y que vive en una riqueza
egoísta irá al lugar de tormento y agonía (Lucas 16:19-31).
20. El
que no conoce a Dios y no obedece el evangelio del Señor
Jesús recibirá retribución de Cristo, estará eternamente
separado de Él, y pagará la pena de destrucción eterna
(2 Tesalonicenses 1:7-9).
21. El
que no permanece en Cristo es echado fuera como una rama
que luego es quemada (Juan 15:6).
22. El
que descuida la gran salvación de Dios no escapará (Hebreos
2:3).
23. El
que no ama a su hermano permanece en muerte (1 Juan 3:14).
24. El
que odia a su hermano no tiene vida eterna en él (1 Juan
3:15).
25. El
que no ha mostrado misericordia recibirá juicio sin misericordia
(Santiago 2:13).
26. El
que participa en relaciones sexuales pecaminosas (como
fornicador o adultero) será juzgado por Dios (Hebreos 13:4).
27. El
que se corrompe en inmoralidad sexual recibirá el castigo
del fuego eterno (Judas 7).
28. El
que practica el pecado es digno de muerte y del juicio
de Dios (Romanos 1:28-32; 2:2).
29. El
que peca morirá (Romanos 6:21, 23; Santiago 1:15; 5:20).
30. El
que no es santo no verá al Señor (Hebreos 12:14).
31. El
que quiere hacerse rico caerá en deseos que lo sumergirán
en la ruina y destrucción (1 Timoteo 6:9-10).
32. El
que es tibio será rechazado por el Señor (Apocalipsis 3:15-16).
33. El
que predica un evangelio diferente del que predicó Pablo
será maldecido (Gálatas 1:6-9).
34. El
que peca y defrauda a su hermano sufrirá la venganza de
Dios (1 Tesalonicenses 4:3-6).
35. El
que no permanece en Cristo se apartará de él avergonzado
cuando Él venga (1 Juan 2:28).
36. El
que es terco y tiene un corazón no arrepentido acumula
ira para sí mismo para el día en que el juicio justo de
Dios sea revelado (Romanos 2:4-6).
37. El
que continua en pecado recibirá la ira o cólera de Dios
(Colosenses 3:6; Efesios 5:5-6).
38. El
que peca con su cuerpo con su cuerpo irá al infierno (Mateo
5:29-30).
39. El
que practica una hipocresía religiosa y es espiritualmente
ciego no escapará del “juicio del infierno” (Mateo
23:13-33).
40. El
que comete iniquidad será sacado del reino de Cristo y
echado en el “horno de fuego” donde habrá “llanto y crujir
de dientes” (Mateo 13:41-42).
41. El
que se enreda en el mundo y es vencido por él estará peor
que antes de venir a Cristo (2 Pedro 2:20).
42. El
que no cree en Jesús morirá en sus pecados (Juan 8:24;
cf. v. 21).
43. Al
que peca se le prohibirá entrar en la ciudad de Dios (Apocalipsis
21:27).
44. El
que no tiene su nombre escrito en el Libro de la vida del
Cordero será echado al lago de fuego (Apocalipsis 20:15).
45. El
que es injusto no heredará el reino de Dios (1 Corintios
6:9-10; cf. Efesios 5:5-6).
46. El
que vive en pecado será arrojado en el lago de fuego (Apocalipsis
21:8).
¿Lo
han bendecido las promesas de Dios? Estas verdades
bíblicas nos muestran el corazón amoroso y misericordioso
de Dios. Nos animan especialmente durante nuestros tiempos
de prueba, durante temporadas de enfermedad, y durante
terribles experiencias de persecución y sufrimiento por
amor a Cristo. Han sido dadas para incentivar nuestra alegría
y paz, así como también para estimular nuestra diligencia
y perseverancia en el presente y sostener nuestra esperanza
en el futuro.
Por
otro lado, ¿le han impactado las advertencias solemnes
y serias del Señor para quienes escogen permanecer
en incredulidad y pecado? Estas advertencias muestran que
Dios es un Dios de justicia e ira que no tolerará la incredulidad
y desobediencia a Su voluntad. Sin embargo, también revelan
el corazón de Dios de amor y gracia, porque Él llama a
todas las personas a arrepentirse y volverse a Cristo para
el perdón de sus pecados y para recibir un hogar en el
cielo. Además, Dios no sólo advierte a los pecadores, sino
que también advierte a sus hijos del engaño y de las consecuencias
del pecado (cf. Gálatas 5:21; Efesios 5:6-7; Hebreos 4:1,
11; Santiago 1:14-16), porque Él no quiere que ninguno
de ellos perezca sino que todos tengan parte de sus promesas
preciosas en Jesucristo.
Hemos
visto que estas bendiciones espirituales son condicionales o
dependientes de nuestra respuesta a Dios o Cristo. Por
ejemplo, hemos notado que es crucial tener fe (Juan 3:16),
arrepentirnos de nuestros pecados (Hechos 3:19), confesar
a Jesús como Señor (Romanos 10:9), obedecer a Dios (Hebreos
5:9), ser bautizados en Cristo (Gálatas 3:27), amar al
Señor (1 Corintios 16:22), ser diligentes (Hebreos 4:11),
ser santos (Hebreos 12:14), y ser justos (Mateo 25:46).
Dios nos ha revelado esto para nuestro bien de manera que “cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la
promesa” (Hebreos
10:36).
En
todo lo que hemos dicho debemos recordar que nada de
lo que hacemos o podamos hacer nos hace merecedores de
la salvación de Dios. Somos salvos a través de la muerte
redentora de Jesucristo en la cruz, su resurrección que
da vida, y su presente actividad salvadora en el cielo
(cf. Romanos 3:24-26; 5:6-11; 2 Corintios 5:14-21; 1 Pedro
2:24; 3:18). Somos salvos por la gracia de Dios y no a
través de nuestras propias obras meritorias (Efesios 2:4-10). (Traducido
por: Mónica Hollerman)
Richard
Hollerman